Ya está al aire!!! En este blog... la emisora parroquial COROMOTO ESTEREO

Una emisora diseñada para que utilicen nuestros feligreses como "Ambiente Musical" para su oficina y su casa (música suave y de relax).

Los mensajes parroquiales de la Iglesia Ntra. Sra. de Coromoto y de la Diócesis de Ciudad Guayana estarán siendo emitidos por esta vía.

COROMOTO ESTEREO es una emisora que pertenece a la Iglesia Ntra. Sra. de Coromoto y está dirigida por el padre Miguel Ángel García.

La iglesia avanzando con las nuevas tecnologías, adecuándonos a nuevos tiempos para llegar a los hogares y sembrar valores y paz en todas las familias.

Al lado derecho del blog hay un link con un micrófono, un audífono y nuestra patrona "la Virgen de Coromoto" posiciona el cursor sobre la figura y aprieta el botón izquierdo del mouse y entra a disfrutar de "COROMOTO ESTEREO"





Benedicto XVI visita la Capilla de las Apariciones de Fatima

Benedicto XVI visita la Capilla de las Apariciones de Fatima
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miércoles, 9 de junio de 2010

Algunas de las frases más destacadas de esta tercera encíclica del pontificado del Papa Joseph Ratzinger.



Caridad sin verdad: “Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad.” (n. 3).

Caridad sin Dios: “Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios” (n. 4).

La Iglesia no hace política: “La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende ‘de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados’. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación”… “Para la Iglesia, esta misión de verdad es irrenunciable”. (n. 9).

El progreso, una vocación: “El progreso, en su fuente y en su esencia, es una vocación: ‘En los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación’. Esto es precisamente lo que legitima la intervención de la Iglesia en la problemática del desarrollo. ” (n. 16).

La lección de la crisis: “La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo” (n. 21).

Propiedad intelectual: “Hay formas excesivas de protección de los conocimientos por parte de los países ricos, a través de un empleo demasiado rígido del derecho a la propiedad intelectual, especialmente en el campo sanitario” (n. 22).

Progreso integral: “No basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral. El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona la problemática compleja de la promoción del hombre” (n. 23)

Precariedad laboral: “Cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido el del matrimonio. Como consecuencia, se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social” (n. 25).

El hombre, primer capital: “Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden económico y social del mundo, que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad” (n. 25).

Lucha contra el hambre: “En la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional” (n. 27).

Vida y desarrollo: “La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre” (n. 28).

Desigualdades: “La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos” (n. 32).

El mercado: “Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave” (n. 35).

“La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas. Es verdad que el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideología que lo guía en este sentido” (n. 36).

Los pobres, una riqueza: “No se debe considerar a los pobres como un ‘fardo’, sino como una riqueza incluso desde el punto de vista estrictamente económico” (n. 35).

Democracia económica: “En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia económica” (n. 38).

La empresa: “Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensión social” (n. 40).

Especulación: “Se ha de evitar que el empleo de recursos financieros esté motivado por la especulación y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real y la promoción, en modo adecuado y oportuno, de iniciativas económicas también en los países necesitados de desarrollo” (n. 40).

Papel del Estado: “El mercado único de nuestros días no elimina el papel de los estados, más bien obliga a los gobiernos a una colaboración recíproca más estrecha. La sabiduría y la prudencia aconsejan no proclamar apresuradamente la desaparición del Estado” (n. 41).

Globalización: “La verdad de la globalización como proceso y su criterio ético fundamental vienen dados por la unidad de la familia humana y su crecimiento en el bien. Por tanto, hay que esforzarse incesantemente para favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria”…. “La globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella” (n. 42).

Crecimiento demográfico: “No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico” (n. 44).

Familia: “Se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona” (n. 44).

Ética y economía: “La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona” (n. 45).

Cooperación internacional: “La cooperación internacional necesita personas que participen en el proceso del desarrollo económico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompañamiento, la formación y el respeto. Desde este punto de vista, los propios organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos” (n. 47).

Ambiente: “La naturaleza está a nuestra disposición no como un ‘montón de desechos esparcidos al azar’, sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para ‘guardarla y cultivarla’” (n. 48).

Problemas energéticos: “El acaparamiento por parte de algunos estados, grupos de poder y empresas de recursos energéticos no renovables, es un grave obstáculo para el desarrollo de los países pobres” (n. 49).

Energías alternativas: “Hoy se puede mejorar la eficacia energética y al mismo tiempo progresar en la búsqueda de energías alternativas. Pero es también necesaria una redistribución planetaria de los recursos energéticos, de manera que también los países que no los tienen puedan acceder a ellos. Su destino no puede dejarse en manos del primero que llega o depender de la lógica del más fuerte” (n. 49).

Solidaridad y educación: “Una solidaridad más amplia a nivel internacional se manifiesta ante todo en seguir promoviendo, también en condiciones de crisis económica, un mayor acceso a la educación que, por otro lado, es una condición esencial para la eficacia de la cooperación internacional misma” (n. 61).

El relativismo empobrece: “Para educar es preciso saber quién es la persona humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse una visión relativista de dicha naturaleza plantea serios problemas a la educación, sobre todo a la educación moral, comprometiendo su difusión universal. Cediendo a este relativismo, todos se empobrecen más” (n. 61).

Emigrantes: “Está comprobado que los trabajadores extranjeros, no obstante las dificultades inherentes a su integración, contribuyen de manera significativa con su trabajo al desarrollo económico del país que los acoge”…. “Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación” (n. 63).

Finanzas: “Todo el sistema financiero ha de tener como meta el sostenimiento de un verdadero desarrollo. Sobre todo, es preciso que el intento de hacer el bien no se contraponga al de la capacidad efectiva de producir bienes. Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento ético de su actividad para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podría traicionar a los ahorradores”. (n. 65).

Microcrédito: “La experiencia de la microfinanciación, que hunde sus raíces en la reflexión y en la actuación de los humanistas civiles -pienso sobre todo en el origen de los Montes de Piedad-, ha de ser reforzada y actualizada, sobre todo en los momentos en que los problemas financieros pueden resultar dramáticos para los sectores más vulnerables de la población, que deben ser protegidos de la amenaza de la usura y la desesperación” (n. 65).

Consumidores y asociaciones: “Es de desear un papel más incisivo de los consumidores como factor de democracia económica, siempre que ellos mismos no estén manipulados por asociaciones escasamente representativas” (n. 66).

ONU: “Se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones” (n. 67).

Autoridad política mundial: “Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial” (n. 67).

Los peligros de la técnica: “La técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica” (n. 70).

Medios de comunicación: “Dada la importancia fundamental de los medios de comunicación en determinar los cambios en el modo de percibir y de conocer la realidad y la persona humana misma, se hace necesaria una seria reflexión sobre su influjo, especialmente sobre la dimensión ético-cultural de la globalización y el desarrollo solidario de los pueblos” (n. 73).

Bioética: “La bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios” (n. 74).

Nuevas formas de esclavitud: “Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en la que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino esencialmente espiritual. El vacío en que el alma se siente abandonada, contando incluso con numerosas terapias para el cuerpo y para la psique, hace sufrir. No hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo” (n. 76).

El desafío cristiano: “El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don” (n. 79).

domingo, 6 de junio de 2010

Sacerdotes bien formados: un bien para la Iglesia



Un texto “breve, incisivo y muy claro” sobre la formación de los candidatos al sacerdocio podría ser publicado al final del Año sacerdotal. La iniciativa está en estudio en la Congregación para la Educación Católica que, con este fin, tiene la intención de proponer en los próximos meses la convocación de la Comisión interdicasterial permanente que se ocupa de la formación de los candidatos a las sagradas órdenes. Lo refiere el arzobispo Jean-Louis Brugués, secretario del dicasterio, que en esta entrevista a L'Osservatore Romano subraya la centralidad de la obra educativa, en la misión de la Iglesia, a la luz del Año sacerdotal.

En la “Caritas in veritate”, Benedicto XVI invita a promover un acceso cada vez más amplio a la educación para todos los pueblos. ¿De qué modo la Congregación se siente interpelada por este llamado?

Podemos hacer, en primer lugar, tres observaciones. La primera: el Papa pone la educación dentro del principio de solidaridad. En la encíclica, Benedicto XVI recuerda los grandes principios de la doctrina social de la Iglesia: subsidiariedad y solidaridad. La educación es, por lo tanto, una cuestión de solidaridad entre los diversos sectores y las diversas generaciones de una sociedad. La segunda observación es que una educación presupone una instrucción, es decir, un saber a transmitir. El Papa vuelve en varias ocasiones sobre este concepto del saber. Por ejemplo, en el número 30, afirma: “La caridad no excluye el saber, más bien lo exige”. Sin un saber, la caridad es ineficaz. No es sólo una cuestión de buenos sentimientos. Es necesario también transformar las cosas a través del saber. La tercera observación es que nosotros, los cristianos, creemos en una formación completa de la persona. Se habla de formación integral, lo cual presupone una visión global del hombre en sus diversas dimensiones.

A la luz de estas consideraciones, nuestro dicasterio se encuentra doblemente animado; ante todo, a valorar el saber y la cultura. Nosotros estamos desarrollando, en las diversas instituciones que dependen de la Congregación, lo que llamaría una cultura de la excelencia, y en la encíclica encontramos un estímulo en este sentido. En segundo lugar, nosotros ponemos el énfasis en la formación integral de la persona, en particular sobre la dimensión espiritual que corre el riesgo de ser olvidada en una sociedad secularizada.

También en el mensaje a la cumbre del G8, en L’Aquila, el Papa ha hablado de la importancia de la educación, subrayando que es la condición indispensable para el funcionamiento de la democracia, para la lucha contra la corrupción, para el ejercicio de los derechos políticos y sociales. ¿Qué contribución puede ofrecer la Iglesia en este sentido?

Nuestra Congregación tiene la responsabilidad respecto a 1.200 universidades católicas presentes en todo el mundo, a 2.700 seminarios – la mayor parte de los existentes – y a 250.000 escuelas católicas. La Congregación para la Evangelización de los Pueblos es, a su vez, responsable para África y Asia. De aquí surge que los institutos representan una posibilidad para la Iglesia, si bien no todos están siempre convencidos de ello. Son ámbitos naturales en los que la Iglesia participa en la elaboración de la cultura de un determinado país. No hay mejor manera de insertarse en la cultura de un país que a través de la escuela y la universidad. Constituyen, por lo tanto, una posibilidad para la Iglesia y también para la sociedad, porque este gran esfuerzo pedagógico que realizamos desde hace siglos lo ponemos al servicio de la comunidad humana.

¿Con qué finalidad?

Los objetivos son dos. El primero es recordado en la carta que convoca el Año sacerdotal: devolver al sacerdote el gusto de su sacerdocio y ayudarlo a reencontrar una identidad más clara que la que se muestra en diversos países del mundo. Parece que, en ciertos contextos culturales, la fisonomía del religioso y de la religiosa es más evidente que la del sacerdote diocesano. He aquí una magnífica ocasión para redescubrir la naturaleza del sacerdote y cuánta necesidad tenemos de él. Para esto, el segundo objetivo es el de redescubrir el lugar del sacerdote en el interior de las comunidades cristianas. Este año pastoral no es, por lo tanto, sólo para los sacerdotes sino para toda la comunidad cristiana, para toda la Iglesia.

Esta doble dimensión interpela a la Congregación, ya que ella es responsable de la formación de los seminaristas. Debemos hacer comprender a los seminaristas este mensaje: habéis sido elegidos, es un honor, estad felices de ser sacerdotes. Quisiera que el seminario fuese una escuela de la felicidad de ser sacerdotes. Esta es la primera dimensión. Y la segunda es que la formación ofrecida en los seminarios sea la mejor posible. Cuando recibimos a los obispos en visita ad limina, a nuestro Prefecto le gusta repetir: “No dudéis en poner al servicio de la formación de los seminaristas a vuestros mejores sacerdotes: vale la pena”.

El Año sacerdotal es ocasión para revisar y verificar la formación de los candidatos al sacerdocio en los seminarios. ¿Qué iniciativas específicas hay en programa?

Habrá actividades particulares con ocasión de este Año. Nuestro Prefecto, en cuanto presidente de la Comisión interdicasterial permanente para la admisión a las sagradas órdenes, tiene intención de convocarla precisamente este año. El fin es estudiar la posibilidad, al final del Año sacerdotal, de publicar un breve texto, incisivo, muy claro, sobre la formación de los candidatos al sacerdocio.

Recientemente, el Papa ha invitado a superar el dualismo entre la concepción sacramental-ontológica y la concepción funcional-social del sacerdocio. ¿Cuál es el camino para conciliar estas dos dimensiones?

Me parece que, en la Iglesia, las situaciones pueden ser muy diversas. Hay países donde se subraya principalmente la dimensión social, el rol social del sacerdote: he visto esto en África, en América Latina, en Corea. El sacerdote desarrolla un rol no sólo en el seno de la comunidad sino también en el interior de la sociedad. Al mismo tiempo, se nota una disminución de este rol social del sacerdote en las sociedades muy secularizadas. Con excepción, tal vez, de Italia donde encuentro que, aunque la sociedad está secularizada, la Iglesia ha sabido seguir siendo popular y ha continuado presente tanto en la vida social como en la vida política.

Por lo tanto, diría que estos dos aspectos crean necesariamente una tensión, y que esta tensión es benéfica. Es normal que el sacerdote tenga un rol social, ya que él es un pastor: es cabeza de una parte, de una porción del pueblo de Dios, como ha dicho el concilio Vaticano II. Como tal, por lo tanto, tiene una visibilidad social. Y él es también mediador entre el cielo y la tierra: manifiesta a Cristo, actúa in persona Christi. Por eso, considero que es necesario que esta tensión se mantenga en todas partes ya que es benéfica para el sacerdocio y para el pueblo cristiano.

Para esto es necesario, sobre todo, que la comunidad de los fieles se sienta responsable del sacerdote que la guía. Cuando era obispo de Angers y nombraba un párroco, iba a presentarlo a los fieles diciendo: “Os lo confío”. Es necesario que el sacerdote esté sostenido por una comunidad de fieles. En segundo lugar, es necesario que cada presbítero esté sostenido por la comunidad de los otros sacerdotes. Debemos insistir en la dimensión fraterna del presbyterium. Demasiados sacerdotes sufren de soledad y, por lo tanto, corren el riesgo de descuidar uno u otro de estos aspectos. Un sacerdote es un amigo, un hermano en el seno de la gran familia representada por el presbyterium. Y luego, en lo que concierne a la Congregación, hay un tercer camino: el seminario. Éste es el lugar en el que se aprende, teológicamente, a ordenar los dos aspectos del sacerdocio.

¿Se advierte la necesidad de revisar el enfoque de la educación en las casas de formación?

Una buena formación es aquella que es capaz de adaptarse al desarrollo y a los cambios de la sociedad. Repito lo que he dicho en otras ocasiones: es verdad que los jóvenes son diferentes a nosotros, pero es necesario aceptarlos y hacerlo con generosidad. Se necesita generosidad al recibir a las nuevas generaciones y también se necesita discernimiento: las dos cosas van juntas. Se trata de discernir en ellos lo que debemos estimular y lo que debemos corregir.

He notado que, en una buena parte de los jóvenes que se presentan en las casas de formación en países como Italia, España, Francia, Alemania y Estados Unidos de América, tienen una buena formación profesional, a veces incluso una formación universitaria de alto nivel, pero están privados de una cultura general y, principalmente, falta en ellos una cultura cristiana. Por eso, deseo que al inicio de la formación de los seminaristas haya un año propedéutico y que la formación misma se adapte a la fisonomía de las nuevas generaciones. Está bien evitar la dispersión de las disciplinas académicas y tener, en cambio, una visión sintética de la teología, subrayando también el rol de la filosofía, en particular la metafísica, como primera preparación a la teología.

Según las indicaciones del documento del 2008, “Orientaciones para la utilización de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio”, ¿en qué casos se puede recurrir a especialistas en ciencias psicológicas?

La respuesta es simple: cuando es necesario. En nuestro documento, hemos querido reaccionar frente a dos excesos. El primero consiste en decir: todos deben someterse a un examen por parte de los expertos en psicología. El segundo afirma: es necesario desconfiar de la psicología y de los psicólogos. Este documento eclesial, que no es el primero en hablar de psicología, usa tonos muy positivos. A veces, a la Iglesia se le reprocha mostrar una cierta distancia, incluso sospecha, respecto a la psicología. No es cierto. La prueba se encuentra en el documento, donde se afirma que cuando es necesario, hay que recurrir a los especialistas. ¿Qué quiere decir “cuando es necesario”? Cuando, como se lee en el documento, “puede ayudar al candidato en la superación de aquellas heridas todavía no sanadas y que provocan disturbios que son desconocidos en su real alcance por el mismo candidato y que, a menudo, son atribuidos erróneamente por él mismo a causas externas a su persona, sin tener, de esta forma, la posibilidad de afrontarlos de manera adecuada”.

Fuente: L’Osservatore Romano

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

martes, 1 de junio de 2010

Clausura del Año Sacerdotal



"El año sacerdotal, promulgado por nuestro amado Papa Benedicto XVI, para celebrar el 150º aniversario de la muerte de san Juan María Bautista Vianney, el Santo Cura de Ars, está a punto de comenzar…". Así dice la carta enviada por el Cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación Vaticana para el Clero, con motivo del año sacerdotal, convocado por Benedicto XVI que comienza el 19 de junio y cierra un año después con una gran peregrinación de los sacerdotes a Roma. "Deberá ser un año positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los sacerdotes, pero también a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los mass media globales, que está orgullosa de sus sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida", destaca el Cardenal Hummes en su carta.

Jesús, que no vino para condenar al mundo sino para salvarlo En una entrevista con Zenit el 3 de junio, el Cardenal Hummes explica lo que para él es un momento decisivo a comunicar en este Año Sacerdotal: "El reto es entender cómo ser sacerdote en este nuevo tiempo, no para condenar al mundo sino para salvar el mundo, como Jesús, que no vino para condenarlo sino para salvarlo. El sacerdote debe hacer esto de corazón, con mucha apertura, sin demonizar a la sociedad. Debe estar integrado en ella con la alegría misionera de querer llevar a la gente de esta sociedad a Jesucristo".

Hace unos años, el Padre Alberto Eronti, Argentina, en un artículo escrito para "schoenstatt.de" relata un encuentro con el Padre Kentenich en octubre de 1966 que espontáneamente vuelve a la memoria al leer estas frases en la entrevista: "Fue el día anterior a las Jornadas de Octubre. El Padre vino a saludarnos tras nuestras primeras vacaciones europeas y nos preguntó cómo nos había ido, qué experiencias habíamos tenido. Le contamos vivencias positivas y negativas, estas últimas se referían al deterioro de la sociedad europea. Le preguntamos al Padre si él creía que la descomposición de la sociedad iba a acentuarse mucho aún.

Él hizo una pausa y dijo: "Yo creo que falta mucho para llegar al ‘chiquero’ (haciendo referencia a la experiencia del hijo pródigo); pero cuando el hombre llegue ahí, querrá volver a ‘casa’ y ustedes deberán estar atentos para mostrarle el camino". He aquí lo que me impresiona: el Padre Fundador veía en el pecado y la miseria humana, una misión para nosotros. No se quedaba en el lamento, era capaz de leer en el pecado la tarea. Que esto fue siempre así en el Padre lo confirman sus palabras a los jóvenes del seminario menor cuando fue nombrado Director espiritual del mismo: (Quería) "dedicar todo mi tiempo libre y mis fuerzas a los laicos, especialmente a la conversión de los viejos y empedernidos pecadores.

Quería dar caza a los llamados ‘corderos pascuales’ y mi mayor alegría de sacerdote la sentía cuando venía uno de ellos agobiado por el peso de una vieja carga, que se había juntado con el correr de los años, de modo que el confesionario llegaba a crujir" (Pre-acta de fundación, 1912, n° 2). Que los días difíciles y las circunstancias oscuras nos recuerden que no hay tiempos malos para Dios, Él quiere hacerlos tiempos propicios de salvación. Así lo entendió nuestro Padre." Cuando el P. José Luis Correa, Padre de Schoenstatt que trabaja en Chile y Perú, después de volver de un intercambio con el Cardenal Hummes en Roma, contó sobre lo mismo, no se mencionaba este tema. La coincidencia entre la visión del Cardenal Hummes y la del Padre Kentenich – misericordia misionera - es sólo la de dos almas grandes ante el desafío del mundo de hoy.

Pero lo que sí contó es que, con gran apertura, el Cardenal Hummes volvió a aceptar la oferta de los sacerdotes de Schoenstatt de ofrecer a la Iglesia su colaboración activa con el anhelo de que el Año Sacerdotal toque los corazones de muchos sacerdotes y laicos a la vez. El libro del P. José Luis Correa sobre Paternidad Sacerdotal, como también los textos del Padre Kentenich sobre el sacerdocio, editado por Mons. Peter Wolf, hablan de esta visión del sacerdocio. Con ocasión del 99º aniversario de ordenación sacerdotal del PJK, el símbolo del Padre regalado por el mismo a la familia de Schoenstatt, será enviado a visitar a todos los países del mundo donde está presente Schoenstatt. Para que nazca una corriente… El P. José Luis Correa entregó en este encuentro con el Cardenal la carta donde el P. Heinrich Walter, en nombre de las comunidades sacerdotales de Schoenstatt, presentó unas propuestas para el Año Sacerdotal. Una idea nacida en Schoenstatt ya fue aceptada directamente: la de hacer peregrinar reliquias del Santo Cura de Ars por el mundo en este Año Sacerdotal, "pensando - dice el P. José Luis Correa- en las experiencias con el peregrinar de las reliquias de Santa Teresita y lo que vivimos en todo el mundo con la Campaña de la Virgen Peregrina".

"Para que nazca una corriente, hace falte despertar y cultivar la vida. Para ello hay que tener un mensaje, un lema, un himno, una oración…". En general se mostró muy contento con las iniciativas. Sacerdotes ejemplares En la entrevista con Zenit, el Cardenal Hummes destacó otro tema: "Queremos también estimular a varias naciones y conferencias episcopales o iglesias locales para que escojan algún sacerdote ejemplar de su área, y presentarlo al mundo y a los jóvenes. Hombres que sean verdaderamente modelos, que puedan inspirar y puedan renovar la convicción del gran valor y de la importancia del ministerio sacerdotal." Otra idea, presentada por los Padres de Schoenstatt, es promover el testimonio de vida, que es lo que convence más. "Podemos mostrar el Padre Kentenich, en el centenario de su ordenación, como tal sacerdote ejemplar", dice el P. José Luis Correa. También se publicarán en "schoenstatt.de" – con el apoyo de los que se sienten inspirados ahora a hacerlo – biografías sobre sacerdotes de la familia de Schoenstatt. "El P. Hernán Alessandri, el P. Horacio Sosa, el seminarista Sebastián en Burundi", nombra el P. José Luis, pero también sobre los "héroes de la vida diaria" que talvez sólo algunos conocen. "Sería también un regalo al Padre Kentenich para los 100 años de su sacerdocio - dice el P. José Luis- mostrar una nube de testigos de sacerdotes santos que crecieron en torno al PJK". Apadrinar un sacerdote En el contexto surgió en torno del 18 de mayo otra idea que se podría transformar en un regalo al Padre para los 100 años de su ordenación.

Recordando que en este año sacerdotal, se celebra también el centenario de la ordenación sacerdotal del PJK, queremos hacerle un regalo al Padre por medio de una actividad dirigida a servir a los sacerdotes. Los sacerdotes son un elemento clave en la Iglesia y en la Familia. Hoy están siendo muy criticados, también por fallas objetivas de ellos mismos. Pero surge la pregunta: ¿nos preocupamos suficientemente de nuestros sacerdotes? ¿Alguna vez hemos invitado a nuestro párroco a nuestra casa? ¿Rezamos por ellos, los alentamos y acompañamos, especialmente si son ancianos o están enfermos? La proposición es muy sencilla: Que cada schoenstattiano apadrine a un sacerdote de su diócesis durante este año (8 julio 2009 – 8 julio 2010).

Apadrinar significa, en primer lugar, rezar por ese sacerdote y ofrecer Capital de Gracias por él. También, de acuerdo a las posibilidades de cada familia o de cada persona, tomar otras iniciativas para con él, como por ejemplo: escribirle, llamarlo por teléfono, conocerlo, invitarlo, ayudarlo en lo que pueda necesitar. En Perú ya hace rato que está viva la corriente de apadrinar a un sacerdote; también algunos grupos de madres y profesionales en Alemania lo hacen desde hace años. Un grupo de profesionales mayores que estuvieron en Schoenstatt estos días, se comprometieron no sólo de seguir con nuevo fuego en su padrinazgo, sino de apadrinar a nuevos sacerdotes, "a quienes más lo necesiten", los que abandonaron su oficio. "Vamos a rezar mucho por nuestros sacerdotes", escribe Marco Antonio Gonzales, de Paraguay. - "Quiero decirle que ya apadrine a un sacerdote diocesano de mi ciudad. Es un sacerdote recién ordenado y quiero que el Señor lo guíe en su tarea porque trabaja en el corazón de mi ciudad". "Cada día a las 20:14 rezo por la gran peregrinación, por las misiones en Alemania y por mi querido sacerdote diocesano", escribe Manuela Mañanes, una joven de Argentina. Reina del Clero "Y la Virgen María, Reina del Clero, intercederá por todos vosotros, queridos sacerdotes.", así termina la carta del Cardenal Hummes.

Cuando salió de Sao Paulo para asumir su tarea en Roma, la familia de Schoenstatt coronó a la Mater como "Reina del Clero" y le regaló un cuadro de la Mater al Cardenal. Que la Reina del Clero lo acompañe a él y a todos los que, desde el corazón, contribuyan a celebrar este Año Sacerdotal.

lunes, 31 de mayo de 2010

Júbilo por la coronación de la Virgen María

Por Susana Fernández

El lunes 31 de Mayo en la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, profesores y alumnos de los colegios aledaños a ésta parroquia, con sus respectivas imágenes de la Virgen María realizaron una emotiva y alegre caminata desde las sedes de sus instituciones hasta el Centro Cívico de Puerto Ordaz, con la finalidad de coronar a la Virgen María evocando la visita de la Virgen a su prima Isabel con seis meses de embarazo.

U.E. Colegio Nuestra Señora del Carmen son la imagen de la Virgen del Carmen



U.E. Colegio Metropolitano con la Virgen de la Milagrosa



Diego de Ordaz I con la Virgen de Fátima



Diego de Ordaz II con la Virgen Inmaculada Concepción.



El presbítero Humberto Merchán, párroco de San Félix, Iglesia de la Inmaculada Concepción, estuvo al frente de la celebración Eucarística.



El padre Humberto desplegó sus dones de dedicación, paciencia, amor para mantener el orden y el silencio en un templo colmado de niños, jóvenes y con palabras sencillas condujo a los asistentes, por la palabra de Dios.





Durante la celebración se quiso dar énfasis en el mensaje que nos dejó la Virgen María “servicio por generosidad, servicio al otro sin ver a quien, sólo por amor y entrega a Dios.

Momento de la coronación de cada Virgen por alumnos de su respectivo colegio.







Ésta actividad especial se realiza anualmente a nivel mundial, lo que le da mayor representación y fuerza a la Virgen María, como madre de Jesucristo, coronar a la Virgen, es darle poder, porque una reina tiene poder de mando y la Virgen María es una reina, por eso le servimos y le cumplimos, se realiza en Mayo por ser considerado el mes de las flores, el mes de las madres, el mes de la Virgen, acotó una profesora.

“Es satisfactorio observar como cantidades de niños y jóvenes, se involucran en esta actividad y siguen la palabra de nuestro señor, es necesario que sigamos con esta tradición y que le damos valor a nuestra siempre bella y eterna Virgen María”, explicó el padre Merchán.

sábado, 29 de mayo de 2010

Vigilia por la PAZ y un NO rotundo a la violencia



Por Susana Fernández
fotos Kenneth Mathison/Sfernández

La Diócesis de Ciudad Guayana junto a los feligreses pronunciaron un mensaje de paz, no a la violencia unido a la oración a Dios que se acercaron el día sábado 29 de mayo al Paseo Caroní, frente a la cruz del Papa donde realizaron una Vigilia por la paz y en memoria del Padre Wood, al conmemorarse un mes de su asesinato.

Los feligreses vestidos de blanco, con globos, pañuelos y velas realizaron ésta vigilia para pedir que acabe de la violencia que cada día se presenta en Venezuela.



Monseñor Mariano José Parra Sandoval, Obispo de Ciudad Guayana, agradeció la asistencia de la población y agregó que el acto tiene como objetivo, primero hacer tomar conciencia a la comunidad ya que el problema de la violencia no es de un grupo sino de todos, por otro lado, no es una situación como cualquier otra porque es momento crucial y delicado el que se está viviendo en nuestro país.

Monseñor acotó “es un momento de oración, porque se debe pedir a Dios que interceda por los guayaneses para que podamos vivir en paz y tranquilidad. Es fundamental que podamos tener dialogo, a pesar de las diferencias que tengamos, unirnos en los puntos comunes, no pelear y respetarnos mutuamente”.

Continuó “realizamos un llamado al gobierno para que todos unidos podamos construir una plataforma social que luche en contra de la violencia, a favor del dialogo y la paz, todos juntos debemos trabajar para lograr este objetivo”.

En un ambiente de alegría, hermandad, unión, fervor a Dios, se realizó está actividad que comenzó con actos culturales y musicales protagonizados por diferentes grupos de niños y jóvenes pertenecientes a las diferentes parroquias de Ciudad Guayana.









viernes, 28 de mayo de 2010

Una vigilia por la paz y un alto a la violencia




Por: Susana Fernández

Monseñor Mariano José Parra Sandoval, Obispo de la Diócesis de Ciudad Guayan, invita a “Una vigilia por la paz”, el sábado 29 a partir de las 5:00 de la tarde en el paseo Caroní, en las cercanías a la catedral en construcción en Alta Vista, Puerto Ordaz.

A un mes de la fatal pérdida del Padre Esteban Wood, la comunidad guayanesa aún se encuentra conmocionada, el Obispo anunció que la Iglesia tiene el compromiso de contribuir para que la ola de violencia que azota a la sociedad cese, por eso invito a todos los ciudadanos sin distingo de raza, credo o religión a participar en éste acto.

“Nos reuniremos en ésta vigilia en fraternidad, como hermanos dispuestos a cambiar la sociedad que está sumergida en un alto índice de violencia e inseguridad”. Señaló, “La misión de la Iglesia es seguir evangelizando como lo hizo Cristo, debemos continuar construyendo la paz que el Señor nos dejó”.

Afirma Monseñor también que la actividad no tiene ningún tinte político sino plenamente religioso “invito a la comunidad católica y a todos las personas que hayan sido víctimas de la violencia para que participen de esta vigilia”.

La organización de la actividad está a cargo del Presbítero César Coa de la iglesia Santa Cruz, quien pide a los asistentes llevar una vela blanca y en lo posible asistir vestidos del mismo color. “No existe paz si no hay justicia”, señala el sacerdote. La actividad será enmarcada por la participación de varias corales y centros educativos, finalizando con la Eucaristía alrededor de la 8:00 de la noche.

domingo, 16 de mayo de 2010

Predicador del Papa dirigió mensaje de fe a los venezolanos durante Día Nacional de la Oración en Caracas





La Renovación Carismática Católica de Venezuela convocó esta actividad por intermedio de su Comité Nacional encabezado por Emma Mata de Reyes. El padre Cantalamessa habló de la esperanza como una posibilidad de lo que con certeza se espera en el futuro, ya que “al ser vencida la muerte, la enemiga del hombre, surge para nosotros la esperanza en una Vida Nueva”

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 16 de mayo de 2010.- Con una enseñanza centrada en la resurrección de Jesucristo y sus implicaciones de fe para los cristianos, el Padre Raniero Cantalamessa, predicador oficial de la Casa Pontificia de Roma, fue el encargado de dirigir la homilía durante la celebración eucarística que se efectuó en el estadio de béisbol de la UCV de esta ciudad, con motivo del Día Nacional de Oración 2010, convocado por la Renovación Carismática Católica de Venezuela.

Monseñor Jesús Tomás Zárraga Colmenares, obispo de San Carlos, estado Cojedes y asesor nacional de la RCC, fue el encargado de presidir la misa. Estuvo acompañado de Monseñor Saúl Figueroa, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas y un grupo de sacerdotes y diáconos entre quienes destacaron los padres Jaime Kelly, Miguel Ángel García, Pedro José Guerra y Vicente Mancini, promotores de esta “corriente de gracia” a nivel nacional e internacional.

“Cristo ha Resucitado, eso es suficiente”

El Padre Catalamessa explicó que el mensaje de la Resurrección de Cristo dado a los Apóstoles es una Buena Nueva también para hoy, “porque somos miembros de su Cuerpo; si no se cree en la resurrección de la carne menos se cree en la resurrección espiritual”, dijo. Convocó a los asistentes para “ser testigos de su resurrección” en todos los escenarios de la vida, en el trabajo, en las escuelas, en la universidades, en la regiones donde se viva. “La resurrección es todo para el cristiano”, dijo citando a San Agustín y el Concilio Vaticano II.

Durante las enseñanzas también expuso el ejemplo de fe en la Resurrección de Cristo, mostrado por el monje San Serafín de Sarov, quien vivió muchos años en los bosques de Rusia sin hablar con persona alguna, sólo compartiendo con animales. “Pero cuando se le acercaba alguien, él le decía: ¡Hermano alégrate, Cristo ha resucitado!”.

Este mensaje implicó una dinámica en plena homilía, en la que el Padre Cantalamessa invitó a cada asistente a decirle al que tenía al lado: “Hermano, hermana, Cristo ha resucitado”, generando un mayor entusiasmo en las gradas del recinto beisbolero. Mientras, en el altar Cantalamessa repetía: “¡No los veo, no los veo, no escucho, Cristo ha resucitado!, lo cual subía el bullicio y la alegría entre los carismáticos.

Acotó que “después de la Pascua los apóstoles hablan todo el tiempo del Dios de la esperanza (…) Jesús tenía que derrumbar el muro de la muerte para inocular la esperanza”. “Si no se cree en la resurrección de la carne se niega la resurrección de Cristo”, dijo de manera enfática el padre Cantalamessa.

Jesús envió también a las mujeres

El Predicador del Papa explicó a modo de ejemplo el tema de la Resurrección con el pasaje de los huesos secos, que se encuentra en el Capítulo 37 de Libro del Profeta Ezequiel, relativo al valle de los huesos secos “porque tenemos que resucitar en el corazón”. “Yo espero que cada uno de Ustedes regrese a su casa con un corazón resucitado”, dijo generando nueva algarabía en las tribunas del estadio.

Finalmente, dijo que en la Biblia hay muchas citas de envíos especialmente dirigidos a varones: Abraham, Moisés, Isaías; y tan sólo en el contexto de la resurrección se le da corto espacio de envió a las mujeres hecho por Jesús en el Capítulo 28 de Mateo. En consecuencia, hizo un llamado para que éstas se afiancen en esa misión dada a ellas y vayan por el mundo a anunciar que “Jesús ha resucitado”.

Padre Miguel Ángel García

Por su parte, el sacerdote Miguel Ángel García, procedente de la Diócesis de Guayana, dirigió la segunda durante la jornada matutina. Estuvo centrada en la prerrogativa del Poder que Dios entrega a los hombres. “El poder es una prerrogativa especial y propia sólo de Dios y no del hombre. Aunque ceda una parte de ese poder al hombre, le sigue perteneciendo a Dios”, dijo.

Gran alegría carismática

El altar fue instalado en la zona central del campo de beisbol de la Ciudad Universitaria y la actividad se cumplió en medio de un marco de mucha oración y alegría por parte de las representaciones que acudieron desde todas las regiones del país.

Los asistentes lucieron pancartas y vestimentas alusivas al encuentro, a la renovación en el Espíritu Santo, en apoyo al Papa Benedicto XVI y la Iglesia Católica en general; mientras la cantante Nenita Ferrer y su agrupación tuvieron responsabilidad de animar con cantos el Día Nacional de Oración, siendo el conductor el padre Pedro Guerra.

También animaron el encuentro el Ministerio de Danzas y Pantomimas Trono de Gracia y la Red Nacional de Arte Enredados. La televisora EWTN estuvo grabando para transmitir vía cable el discurrir de este Día Nacional de Oración 2010, en Caracas.

sábado, 15 de mayo de 2010

Pedimos respeto y veracidad para la memoria del Padre Esteban




Por: Susana Fernández
susanafernandezunica@yahoo.es

Monseñor Mariano José Parra Sandoval, Obispo de Ciudad Guayana, en rueda de prensa en las oficinas de la Pastoral de Medios, informó sobre los resultados dados por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), indicando que el móvil del crimen cometido contra el Padre Esteban Wood, fue el robo, perpetrado, aparentemente, por tres personas jóvenes, ya capturadas.

Los presuntos homicidas tenían la intención de robar el dinero que supuestamente guardaba el sacerdote dentro de la casa parroquial, el cual estaba destinado para la construcción de las obras en la Parroquia Sagrada Familia.

En relación a los sospechosos de asesinar al Pbro. Wood, indicó que como buenos cristianos y discípulos del Señor han perdonado estos actos de violencia, “hemos orado para que el Señor toque sus corazones y para que el Espíritu Santo ilumine sus mentes y de ésta manera ellos rectifiquen en su actuar en la vida”. El perdón no está reñido con la justicia, pedimos que se dé un ejemplo de aclarar y dar justicia a éste caso.

Monseñor Parra reconoció el gesto de miles de guayaneses que de una u otra manera manifestaron su pesar y solidaridad con la diócesis, “su cariño, apoyo y oración por la labor de todos los sacerdotes que se entregan por entero al servicio de la iglesia, ha sido inmenso”.

“A los medios de comunicación pedimos respeto y veracidad para la memoria del Padre Esteban, no hagamos especulaciones sin base con respecto a lo que ha sucedido”.

La diócesis de Ciudad Guayana pretende continuar la lucha por la paz, el problema de la violencia es competencia de cada uno de los ciudadanos de este país.

• La iglesia se postula para ser mediadora de un plan de desarme nacional, monseñor, indicó que en países como Colombia y Brasil la iglesia había intervenido, “nosotros también estamos dispuestos a ayudar porque esto es un problema de todos, no de un solo sector”.

• Proponemos un pacto social que congregue a todos los sectores de la sociedad, sin distinción política o ideológica, para trabajar en la construcción de puentes que nos lleven a la anulación de la impunidad de todos los asesinatos “no hay muertos de primera, ni víctimas de segunda, todos somos iguales, éste es un hecho en el que los cuerpos detectivescos debería estar preparada para atender todos los casos”.

• Proponemos una vigilia por la paz, que será realizada el día sábado 29 de mayo, en el paseo Caroní frente a la Cruz del Papa, fecha en la que se cumplirá un mes de la muerte del padre Esteban. “Es un acto de tipo espiritual, de oración, reflexión, tendremos la celebración de la eucaristía, en función de orar profundamente por la paz, creemos en el poder de la oración” explicó Monseñor “no permitiremos que se torne en un acto político es de oración, espiritual y paz”.

• Un proyecto, ya en marcha, es la Oficina de las Víctimas de la Violencia, “empezó a funcionar con sus limitaciones y humildemente, pero esperamos algún día tener algo más sólido”. Está ubicada en la Parroquia San Martín de Porres en el sector Brisas del Sur y el teléfono es el siguiente: 02867157372.

• La creación de la Fundación por la Dignidad Sagrada de la Persona, la que este miércoles 18 tendrá un derecho de palabra en la Asamblea Nacional , para llevar los casos de Ciudad Guayana para ser investigados, de igual forma se tiene pautado en agenda una reunión con la Fiscalía General de la República.

• Seguirán profundizando la campaña a nivel nacional de la iglesia católica que lleva por nombre “Hablando se entiende la gente”, su objetivo es facilitar la resolución pacífica de los conflictos y la reconciliación entre los venezolanos. Este trabajo será realizado en las comunidades y escuelas.

El llamado final de Monseñor Mariano José Parra Sandoval, es luchar por la vida y que la paz se implante en nuestro país “todos tenemos que hacer el esfuerzo, todos tenemos que unirnos, dejando de lado todo tipo de ideología, de diferencia partidista y religión, para la paz de Venezuela”.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La comunidad Católica estrena nuevo medio de comunicación



A las seis de la tarde, en la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto en los Olivos, de Puerto Ordaz se realizó la misa en Acción de Gracias por el lanzamiento y bautizo del Quincenario ECCLESIA. La homilía estuvo a cargo del pbro. Carlos Guzmán de la parroquia Cristo Rey.

El fundador y editor de éste nuevo medio de comunicación impreso es el Presbítero Miguel Ángel García, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto “Este nuevo medio informativo al servicio de la comunidad católica, viene a convertirse en un vinculo importante entre la iglesia institución y la iglesia comunidad, transmitiendo no solo las noticias de actividades eclesiásticas sino que interpretando los hechos más resaltantes donde se vean reflejadas nuestras comunidades a la luz del pensamiento cristiano”.

Este acto es de gran valor para la comunidad Católica, permite mantener informado de las actividades de la iglesia y del acontecer regional a toda Ciudad Guayana.

Por: Susana Fernández
Susanafernandezunica@yahoo.es

sábado, 8 de mayo de 2010

Informe de los Obispos Venezolanos al Papa Benedicto XVI



A continuación se publica el mensaje que este lunes 08 de junio de 2009, dirigió Monseñor Ubaldo Ramón Santana Sequera, Arzobispo de Maracaibo y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, durante la audiencia que Benedicto XVI concedió a los obispos venezolanos con motivo de su visita "ad limina apostolorum".
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Beatísimo Padre,

Los arzobispos, obispos, exarcas y vicarios apostólicos de las 39 circunscripciones eclesiásticas de Venezuela nos sentirnos llenos de gozo por este encuentro con Su Santidad. Estamos casi todos aquí. Solo tres hermanos obispos no pudieron acudir a esta cita por quebrantos de salud: el arzobispo de Ciudad Bolívar, Mons. Medardo Luzardo Romero; el obispo de San Felipe, Mons. Nelson Martínez Ruz y el Obispo de San Fernando de Apure, Mons. Víctor Pérez Rojas. Con sus respectivas Iglesias, ellos también están muy unidos a nosotros en este momento.

Bendecimos al Señor de la Gloria por este momento de gracia que nos renueva en la fe, nos cohesiona en la comunión eclesial y nos fortalece para cumplir nuestra misión evangelizadora. Es un encuentro esperado, más aún anhelado. Necesitábamos sentir al Papa cerca de nosotros, ser confirmados colegialmente en la fe y recibir su mensaje de ánimo y de esperanza, en estos momentos tan desafiantes para la humanidad y para Venezuela.

Si algo ha caracterizado tanto la vida de fe de nuestro pueblo como el ejercicio pastoral de nuestro episcopado a través de todas las épocas, ha sido el reconocimiento y el cultivo de la relación vital con el Sucesor de Pedro. La historia de nuestra Iglesia, en estos dos últimos siglos, nos ha enseñado que estrechar la comunión y consolidar la unidad "cum Petro et sub Petro" son bienes particularmente preciosos ya que hemos vivido en carne propia la amenaza por parte de gobiernos anticlericales, de separarnos de la roca romana creando Iglesias nacionales sometidas a los poderes de turno.

Por eso venir a Roma para peregrinar a las tumbas de los apóstoles y encontramos con el Papa no es para nosotros el mero cumplimiento de un requerimiento canónico sino un acontecimiento de fe. Santo Padre, tanto el Episcopado Venezolano como el pueblo fiel que peregrina en todas las regiones de nuestra patria le expresamos nuestra inquebrantable adhesión a su persona y a su magisterio. Lo hacemos con mayor conciencia aun porque hemos sido testigos de cómo, en estos últimos tiempos, Su Santidad ha sido también objeto de injustos y despiadados ataques por proclamar el Evangelio de la dignidad humana y de la familia. Queremos que sepa que en Venezuela los pastores y los católicos lo amamos, lo respetamos y lo seguimos. Cuente siempre con nuestra fidelidad y con nuestras oraciones.

Es también un acontecimiento de fe porque, al encontrarse todo un episcopado con el Vicario de Jesucristo, cabeza visible de la Iglesia, se produce una recirculación de los bienes y dones que el Espíritu Santo derrama constantemente sobre la Iglesia, tanto en el ámbito particular como universal. La colegialidad episcopal se consolida, el Cuerpo de la Iglesia crece hacia la unidad en la diversidad, la savia vital que viene de Cristo circula intensamente por toda la vid llenando de vitalidad todos los sarmientos.

Santo Padre, el estar delante de Usted, nos permite darle las gracias de una manera mucho más cálida, por su luminoso magisterio en estos cuatro años de pontificado, por la realización, el año pasado, del Sínodo sobre la Palabra en la Vida y en la Misión de la Iglesia, por sus alentadores y valientes viajes apostólicos, por la feliz y fructuosa iniciativa del Año Paulino y, finalmente, por el recién decretado Año sacerdotal. Nuestro agradecimiento se hace aún mayor por la "recognitio" que le otorgó a los 16 documentos del Concilio Plenario de Venezuela, por la beatificación de nuestra segunda beata, la Madre Candelaria de San José, y por la investidura cardenalicia que le otorgó al Arzobispo de Caracas, Mons. Jorge Urosa Savino. Todos estos gestos nos han hecho sentir su apostólica solicitud, su paternal cercanía y su deseo de vemos crecer en santidad y consolidarnos en la fe.

Desde nuestra ultima visita ad limina en el 2002, cuando tuvimos la dicha de ser recibidos por el inolvidable y amado Siervo de Dios Juan Pablo II, se han producido en el mundo entero rápidas y profundas mutaciones que están repercutiendo en todos los ámbitos del saber y de la organización de la vida humana. Nuestro país no se ha quedado afuera de esas convulsiones. Urgidos de responder a las nuevas realidades y a la apremiante invitación del Santo Padre de entrar en el tercer milenio con un proyecto de nueva evangelización, nuestras Iglesias, después de un serio discernimiento evangélico, decidieron convocar un Concilio Plenario Nacional.
Este evento eclesial, fue un verdadero Pentecostés para Venezuela. La copiosa cosecha de sus 16 documentos pastorales, son dones que el Espíritu Santo ha puesto en nuestras manos para llevar a cabo la nueva evangelización del país y de sus habitantes. En estos momentos nos encontramos en plena fase de ejecución de las conclusiones del Concilio, utilizándolo como marco referencia! para asumir las líneas pastorales convergentes del Documento de Aparecida y todas las iniciativas pastorales provenientes del Magisterio Universal.

Un servicio en el que hemos puesto particular empeño ha sido el de iluminar desde la fe el difícil camino por el que viene transitando el pueblo venezolano desde hace una década. Como es sabido, en Venezuela se ha impuesto desde hace una década un nuevo proyecto político que lleva por nombre socialismo del siglo XXI, de talante revolucionario, que ha introducido profundas modificaciones en todas las dimensiones de la vida del país, ha contado para su implantación con ingentes ingresos provenientes del petróleo y ha causado crecientes polarizaciones económicas, sociales y culturales. La progresiva ejecución de este proyecto ha polarizado el país y lo ha dividido en grupos contrapuestos.

Esta confrontación, que se ha resuelto a través de numerosos eventos electorales, ha provocado una creciente polarización política, ha aumentado la violencia, la inseguridad y el odio, poniendo en serio riesgo la convivencia democrática. Ante tales amenazas, y sabiendo que la gran mayoría de la población es profundamente religiosa y católica, nos hemos sentido llamados como pastores a emitir numerosos mensajes, cartas y exhortaciones pastorales.

En estos pronunciamientos hemos actuado con unanimidad, nos hemos ceñido a nuestra misión religiosa y evangelizadora, hemos convocado a todos los sectores al entendimiento, al diálogo y a la reconciliación, hemos apelado a las raíces cristianas de nuestra nación, hemos recordado tanto a gobernantes como a gobernados los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, hemos defendido a los más pobres, hemos buscado siempre el bien común y la construcción de la convivencia democrática. No hemos buscado ni prebendas ni privilegios sino solamente la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la vida abundante de nuestro pueblo. El ejercicio de este ministerio profético nos ha traído no pocas incomprensiones y ataques por parte de algunos sectores de la sociedad y del gobierno pero contamos con la luz y la fortaleza del Espíritu del Señor Jesús para seguir dando testimonio con fidelidad y alegría.

Santo Padre, deseo concluir estas palabras de salutación implorando su bendición apostólica sobre todas las diócesis de Venezuela, sobre sus pastores junto con sus presbíteros y diáconos, sobre los hombres y mujeres de especial consagración, sobre los laicos asociados, sobre todos nuestros candidatos al sacerdocio y sus respectivos seminarios, sobre nuestras comunidades parroquiales, sobre nuestros pueblos indígenas, nuestros campesinos, obreros, sobre los enfermos, los encarcelados, los secuestrados y los que han emigrado a otras naciones en busca de mejor calidad de vida. A través de nosotros, todos le piden filialmente les otorgue su paternal bendición.

En cuanto a nosotros, como pastores locales y miembros del Colegio Episcopal, estamos seguros que saldremos robustecidos de la experiencia eclesial que nos proporciona la visita ad limina y regresaremos al país con mayor fuerza y convicción para continuar anunciando el Evangelio y construyendo el Reino de Dios.
Roma, 08 de junio de 2009